~COLE BLACKWOOD~
Llegué al comedor cuando mi padre ya estaba sentado a la cabecera de la mesa.
El sonido de mis botas sobre el suelo de madera fue lo único que rompió el silencio. Mi padre levantó la vista apenas un segundo, lo justo para reconocerme, y volvió a su plato como si nada. El saludo fue breve, frío, casi automático.
—Padre.
—Cole.
Tomé asiento frente a él. Las sirvientas aún no habían servido, pero el desayuno ya estaba dispuesto. El aroma del café recién hecho me llegó de golpe, aunque no logró despertarme del todo. Había dormido poco. Pensado demasiado.
—¿Cómo van las cosas con tu esposa? —preguntó mi padre, sin rodeos.
Alcé la mirada.
—Mejor —respondí sin más.
No era una mentira, ya que para mí el acercamiento que habíamos tenido el día anterior ya era algo. Aunque tampoco era toda la verdad.
Asintió, satisfecho.
—Me alegra oírlo. Ya es hora de que afiancen ese matrimonio y dejen de comportarse como dos niños. Se han tardado demasiado en ponerle fin a esa gue