~EDMUND BLACKWOOD~
El dolor que me ocasionaba cada hachazo no era inmediato.
Era peor.
Se sentía como si el mundo se quebrara en un destello blanco y, un segundo después, todo mi cuerpo reaccionara al mismo tiempo, como si cada nervio despertara de golpe para recordarme que seguía vivo… y que estaba siendo destruido.
El aire se me fue.
Casi todos sentidos me fallaron, a excepción del maldito tacto, que era el que me hacía sufrir con él dolor.
El suelo me recibió sin misericordia.