~EDMUND BLACKWOOD~
Harper no se movió.
No se alteró.
No hubo ni un solo gesto de nerviosismo en ella, ni el más mínimo intento por levantarse de mi silla al ser descubierta allí por mí. Al contrario, se acomodó mejor, como si aquel lugar le perteneciera, como si tuviera algún derecho que yo desconocía, y eso… eso encendió algo dentro de mí que no fue solo rabia.
Fue algo más peligroso.
—¿Qué demonios haces aquí? —rugí, sin intentar disimular la furia que me atravesaba.
Ella ladeó la cabez