ISOLDE
Docenas de puertas cerradas a ambos lados mientras caminaba por el accidentado pasillo. Parecía todo lo que no podía ser. Esa sensación impostora de realeza persistía como un telón de fondo lejano.
Me hacía preguntarme si todos los demás podían oler el fingimiento desde cientos de kilómetros de distancia. Mis dedos permanecían enganchados en el dobladillo de este vestido mientras seguía a la doncella que me conducía por otro pasaje estrecho.
Los guardias estaban apostados a ambos lados d