Mundo ficciónIniciar sesiónSabía que estaba cometiendo una locura, que estaba muy mal pedirle semejante cosa a Marcus, pero ahora, sintiendo sus labios sobre los míos, su abrazo que se sentía tan cálido, como un abrigo cuando hace frío... Era imposible verle lo malo.
Las manos de Marcus se apoderan de mi cintura, y me aprieta, sus dedos recorren cada centímetro de mi espalda lentamente, como si no quisiera perderse ningún detalle.
El beso pierde







