ELAXI
En cuanto la palma de mi mano toca el rostro de Ozzian Carter, sé que me he vuelto loca, no solo tuve que tomar un taxi como transporte para poder alcanzarlo, sino, pisar un hospital, cosa que no me agrada y me eriza la piel al volver a ver a sus amigos.
—Mierda —exclama con voz queda Kabil.
Si algo he descubierto de Ozzian, es que le gustan las cosas retorcidas y complicadas, intentó matarme, por lo que solo quiero las llaves de mi auto y luego me iré, no quiero tener nada que ver con esta gente.
—Dame las llaves de mi auto —pido—. Por favor.
El rostro inexpresivo de Ozzian hace que me congele en mi sitio, mi corazón comienza a palpitar con fuerza, no mueve ni un solo músculo; sin embargo, emana una fuerza varonil que me altera y nubla cada uno de mis sentidos.
Necesito aire, necesito respirar, pero en especial, tengo que poner toda la distancia posible entre los dos. Después de todo, desde un principio es lo que me ha estado rogando que hiciera, y eso hago ahora mismo. Mi mano