ELAXI
Los gritos de Ozzian llegan hasta mis oídos y comienzo a despertar, por segundos me hundo en una oscuridad con la que pronto me sentiré familiarizada, maldigo a mis adentros, todavía me quedan cosas por hacer.
—¡Joder, joder! —brama de nuevo.
Cuando abro los ojos, me doy cuenta de mi entorno, voy en la parte trasera de mi auto, mientras alguien maneja, Ozzian me sostiene entre sus brazos y las imágenes de lo ocurrido vienen a mí como huracán, me arde el costado izquierdo de mi vientre, re