Mundo ficciónIniciar sesiónEl cristal vibró cuando Valeria cerró la puerta del apartamento con un golpe seco. La rabia le recorría el cuerpo como una corriente eléctrica, haciendo que sus manos temblaran mientras arrojaba el bolso sobre el sofá.
—¿Se puede saber qué demonios te pasa? —La voz de Enzo resonó a sus espaldas, grave y contenida, como un trueno lejano anunciando tormenta.
Valeria se giró, enfrentándo







