Los paramédicos llegaron primero. Detective Romano despertó confundido, sangre seca en su sien. Le tomó tres minutos recordar dónde estaba y qué había pasado.
—Me golpearon por detrás —dijo, tocándose la cabeza con cuidado—. No vi quién. Pero eran al menos dos personas. Escuché dos voces diferentes antes de perder consciencia.
La policía llegó diez minutos después. Inspector Morales tomó control de la escena, su expresión cada vez más grave mientras Valeria explicaba: cuatro personas desaparecid