Mundo ficciónIniciar sesiónEl traslado al hotel seguro comenzó a las tres de la madrugada, cuando las calles de La Haya todavía dormían bajo un manto de oscuridad que parecía más protectora que amenazante. Valeria observaba por la ventana del convoy policial cómo los edificios históricos desfilaban en silencio, sus fachadas iluminadas por las farolas creando sombras alargadas que se estiraban como dedos acusadores sobre el pavimento mojado.
Isabella iba a su lado,







