Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del lunes atravesaba los ventanales del despacho de abogados con esa claridad fría que solo las mañanas de octubre sabían ofrecer. Valeria observaba desde su posición en el sofá de cuero mientras tres personas —dos hombres y una mujer— desplegaban carpetas sobre la mesa de centro con movimientos precisos que delataban años de experiencia en casos internacionales.
El mayor de ellos, un hombre de unos sesenta años con ca







