Mundo ficciónIniciar sesiónLa carretera hacia Toledo se extendía como una cinta negra bajo el cielo nocturno, las luces del amanecer apenas insinuándose en el horizonte cuando Valeria atravesó las puertas del hospital. Eran las cuatro de la mañana y había dejado a Isabella y Sebastián con los niños, necesitaba hacer esto sola. El mensaje de la doctora Ramírez había sido escueto pero urgente: Carmen había despertado agitada, llamándola.







