Mundo ficciónIniciar sesiónLa pluma de oro se sentía pesada en la mano de Valeria, como si el peso de dos mil trescientos cincuenta millones de euros pudiera ser medido físicamente en los gramos de metal precioso. El abogado Martín Solís había extendido los documentos sobre una superficie plana del muelle, asegurándolos contra la brisa del amanecer con piedras pequeñas que aparentemente llevaba en su maletín precisamente para estas circunstancias.







