Mundo ficciónIniciar sesiónLa morgue del Hospital Militar de Madrid olía a formaldehído y a secretos enterrados. Las luces fluorescentes proyectaban un brillo clínico sobre las superficies de acero inoxidable mientras el técnico forense insertaba la tarjeta con los registros biométricos de Giuliana Santoro en el sistema de Isabella.
Cuarenta y cinco minutos. Eso era todo el







