Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación que les habían asignado en el Palacio de la Zarzuela era demasiado elegante para la conversación que necesitaban tener. Las paredes estaban cubiertas con papel tapiz color damasco, y una lámpara de araña antigua colgaba del techo, proyectando luz suave que hacía que todo pareciera irreal. Como si estuvieran actuando en obra de teatro en lugar de desmantelando las fundaciones de sus vidas.







