Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl atardecer caía sobre la ciudad como un manto de fuego líquido. Valeria caminaba por el malecón con pasos lentos, dejando que la brisa marina revolviera su cabello. Necesitaba espacio, aire, distancia de todo lo que la asfixiaba. Las últimas semanas habían sido un torbellino de emociones contradictorias que amenazaban con desgarrarla por dentro.
—Doscientos días &mda







