Mundo ficciónIniciar sesiónEl taller de Valeria siempre había sido su refugio, el lugar donde las telas y los hilos hablaban un lenguaje que ella dominaba a la perfección. Pero esa mañana, mientras intentaba enhebrar una aguja, sus dedos no respondían como debían. Temblaban. Por tercera vez, la punta del hilo se desvió del diminuto ojo metálico.
—Mierda —murmuró, dejando caer







