Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del hotel se había convertido en un campo de batalla. El aire, denso y cargado, parecía vibrar con cada palabra lanzada como dardo envenenado. Valeria permanecía de pie junto a la ventana, su silueta recortada contra las luces nocturnas de Madrid, mientras Enzo y Alejandro se enfrentaban en el centro de la suite.
—¿Realmente creíste que podrías aparecer así y reclamarla como si fuera de tu propiedad? —espetó Alejandro, su mandíbula tensa y los puños cerrados a los costado







