Mundo ficciónIniciar sesiónEl atardecer caía sobre Madrid como un manto de oro líquido. Enzo observaba desde la distancia, apoyado en la pared del pasillo que conducía a la sala de reuniones. Su mirada, aparentemente casual, seguía cada movimiento de Valeria mientras ella recogía sus documentos tras la presentación que acababa de concluir. No era coincidencia que él estuviera allí; había calculado perfectamente el momento para "encontrarse" con ella.







