223. Mason el Cobarde
Benjamin
El claro parecía detenerse en el tiempo cuando Mason emergió de las sombras. Los lobos de ambos bandos se congelaron, con su atención centrada en nosotros. El aire estaba cargado de tensión, el olor metálico de sangre y sudor mezclándose con la tierra húmeda. Cada movimiento, cada respiración, era un preludio del enfrentamiento inevitable.
Mason me observaba con profundo desprecio, sus ojos fríos y calculadores. A su lado, Sarah temblaba, sus ojos ahora sin aquel brillo arrogante, reem