Chloe e Ivanna recorrieron el interior de Seda Negra; todo seguía igual. Localizaron a Madame en la barra, fumando un cigarrillo como de costumbre.
Mientras avanzaban, los hombres las devoraban con la mirada, deseando tenerlas esa noche. Pero ellas no estaban disponibles y sus sementales no pensaban compartirlas con nadie. Ignoraron la atención y llegaron frente a la dueña del lugar.
- Hola, Madame - dijo Ivy con cautela.
La mujer las revisó de pies a cabeza y sonrió; no esperaba volver a verla