Chloe terminó de ponerse la bata; estaba lista para entrar al quirófano, al menos físicamente. Sus emociones estaban al límite. Jamás imaginó encontrarse en una situación así, teniendo que interrumpir la vida de un ser indefenso.
- Señora, recuéstese en la camilla -indicó la enfermera al entrar.
Chloe asintió y se acomodó. Poco después, dos enfermeros la trasladaron al quirófano. El miedo la invadió al ver el instrumental médico; sus lágrimas estaban por brotar y no podía dejar de temblar.
- Se