Eva entró al consultorio del médico familiar. Al verla, el doctor se puso de pie y saludó con respeto a la viuda de Montenegro.
- ¿Qué la trae por aquí, señora? -preguntó el doctor.
- Oh, bueno. Me enteré de que mi hijo y mi nuera estuvieron aquí esta mañana - dijo Eva con falso carisma- ¿Todo bien