El único culpable de todo

Eva estaba en el comedor, lista para la cena como cada noche. Damon no tardó en llegar y tomó su lugar habitual en la mesa.

- Eva -saludó Damon con frialdad.

- Buenas noches, suegro - respondió ella.

Damon hizo una seña para que sirvieran la cena. Eva notó que el sitio de Ivanna estaba vacío; ni siquiera habían colocado su plato, rompiendo la costumbre de la casa.

- Tendré que hablar seriamente con Ivanna. Se casará pronto, así que debe mantener la compostura hasta entonces -comentó Eva.

Damon
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