Kenton ignoró deliberadamente a Esmeralda. Solamente se concentró en su belleza y también en la felicidad de Dylan. ¿Cómo no quererlo? Ese niño era muy especial y agradecía así el mínimo obsequio.
-¿Podemos hablar en privado un minuto?- Kenton le propuso y ella miró a Lourdes con duda
Su hermana, apenas de manera imperceptible levantó sus hombros. Ella no podía decidir.
-No serán más de cinco minutos. Lo prometo- Garantizó y ella lo siguió
-No pienso tener sexo con usted- Le advirtió