Esmeralda miraba a su jefe que estaba sosteniendo su teléfono en la mano mientras tecleaba. Ella había decidido pedirle un adelanto, algo que no contemplaba el acuerdo, pero se sentía mejor consigo misma si abonaba antes la deuda porque eso haría que no pudiera arrepentirse después.
-Tienes el dinero en tu cuenta. Solamente debes pagar lo que debes desde allí mismo. No demorarás más de un minuto en hacerlo- Le mostró el comprobante de la transacción en la pantalla de su teléfono
-Ya llegó.