Tan solo habían transcurrido dos semanas desde que Esmeralda era una mujer casada. Lamentaba sentirse tan cansada debido a su embarazo y depender de Kenton para muchas cosas, como por ejemplo levantarse si se sentaba en el sofá o para atarse los cordones de los zapatos. Él jamás se quejaba y se veía de verdad predispuesto para apoyarla en lo que necesitara, pero se sentía inútil y eso la fastidiaba demasiado.
Kenton fue a la oficina y una empleada se quedó en casa al pendiente de ella para a