Esmeralda recibió tantas felicitaciones y debió sonreír tanto como nunca antes. En aquella situación podía comprender como la gente debía de fingir por conveniencia, porque ella estaba segura que si se comportaba como realmente deseaba debería dar muchísimas más explicaciones que no le apetecía dar.
Kenton sonreía con felicidad. Esmeralda oficialmente era su prometida y estaba seguro de que en apenas unas pocas semanas se convertiría en su esposa. Jamás había deseado unir su vida a la de ningu