Mundo ficciónIniciar sesiónEL PRINCIPIO DE UNA PESADILLA SIN FIN
—¡Por supuesto que no! —dije asustada de que supiera la verdad en ese instante—. Es solo consecuencia de toda la tensión, de la situación… digamos que no es demasiado grato casarse por obligación —acoté con ironía mientras sus ojos me taladraban buscando algún atisbo de que mintiera. Sostuve su mirada inquisitiva, hasta que asintió poco convencido







