Serafina y Dante se dirigieron al centro comercial media hora más tarde en un coche conducido por Antonio. Por suerte, la ropa que Antonio le había dado a Serafina era cómoda y no le resultaba incómoda: un vestido color melocotón por debajo de la rodilla, con mangas cortas y zapatos planos. Los tres llegaron a un centro comercial muy lujoso y famoso por la gran variedad de marcas que vendía.
Dante y Serafina caminaban uno al lado del otro, con Antonio detrás. Serafina estaba claramente nerviosa