“Si me caso, solo me casaré contigo, como la mujer que compré.”
“Como la mujer que compré...”
Las palabras de Dante resonaban en la mente de Serafina. Un hecho que, en realidad, le resultaba doloroso. Algo que le recordaba que no era más que una mujer comprada por Dante en un club de subastas de virginidad. Serafina volvió a bajar la mirada hacia el contrato matrimonial que aún sostenía en sus manos. Sentía el corazón oprimido, pero era como si el mundo no le permitiera llorar en ese momento. S