“¡Fuego! ¡Fuego!”
“¡Ayuda!!”
“¡Ayúdennos!!”
“¡Ayuda, sálvennos!!”
“¡Señor Dante, sálvenos!!”
Se oían los gritos de la gente mientras el fuego comenzaba a devorar cada parte del edificio de la empresa, acompañado de varias explosiones, algunas pequeñas y otras grandes, a su alrededor. Esto hizo que todas las personas que aún se encontraban en el edificio salieran corriendo y trataran de salvarse. Mientras tanto, Dante solo podía permanecer en silencio, con el rostro pálido, presenciando lo que e