“Antonio, prepara el coche. Serafina y yo nos iremos después del desayuno.”
Dante dio la orden mientras se acercaba a la mesa del comedor con la taza de café que Serafina le había traído. Dante ya se había bebido la mitad. Serafina, que ya estaba en la mesa del comedor esperando a que los sirvientes terminaran de cocinar, miró alternativamente a Dante y a la taza de café. Serafina sonrió levemente al ver que Dante se había bebido el café que ella le había preparado.
“Sí, señor, lo prepararé ens