Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de estar estaba sumergida en una paz que, semanas atrás, me habría parecido extraña. El televisor estaba encendido con el volumen bajo, proyectando un documental sobre el Egeo que ninguno de los dos miraba realmente. Yo seguía confinado al sofá, con la pelvis estabilizada por almohadines, pero el dolor a







