Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación estaba en penumbra, solo iluminada por el resplandor ámbar de una vela que proyectaba sombras alargadas en las paredes de piedra. Maya estaba sentada en el centro de mi cama, con la respiración agitada y los ojos fijos en los míos, esperando la siguiente instrucción. Habíamos establecido las reglas, habíamos marcado el territorio co







