Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl trayecto de vuelta fue un suplicio de silencio sepulcral. Dante, que había sido enviado por Connor para recogerla en la playa, conducía con la vista fija en la carretera, demasiado inteligente para intentar romper el muro de hielo que Maya había levantado a su alrededor. Ella no miraba el paisaje; miraba el ramillete de flores silvestres de Mikaela, apretándolo como si fuera su única conexión con la realidad.







