Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, el aire en la casa era denso, cargado con el aroma del café recién hecho y el silencio tenso de la noche anterior. Maya bajó las escaleras con paso firme, llevando entre sus manos la camisa de cuadros de Connor, perfectamente doblada y oliendo a detergente fresco.
Connor estaba sentado a la mesa, revisando unos informes con el ceño fruncido y moviendo el hombro con







