Salí de la oficina del primer ministro y en lo que iba manejando tuve un mareo muy fuerte, estacioné a un lado de la carretera y esperé pacientemente a que esto pasará, escuché mi celular sonar pero no estaba en condiciones de contestar, mientras me recuperaba alguien se acercó a la ventana de mi coche y tocó el vidrio.
— ¿Se encuentra bien? — el hombre preguntó a través del cristal — baje la ventana, soy de la seguridad que envió el señor Lombardi.
Bajé la ventana y le expliqué lo que estaba s