Me despedí del señor Améry, no le contesté de forma positiva o negativa su petición; sabía bien qué sería lo más normal que le diga tío pero era algo que simplemente no podía hacer por el momento, me sentía con un poco de incomodidad y era normal ya que ante mis ojos era un hombre que simplemente no conocía.
— Buenas tardes — llegué a una oficina y saludé a la recepcionista — me gustaría hablar con el primer ministro, es algo urgente.
— Le aconsejo que vaya a hablar con Noel, él es su asistente