Todos fueron asignados a sus puestos e incluso la chica que le había dado mi plano no lo utilizó ya que tenía uno que era bastante bueno. Me estaba sirviendo una taza con café cuando miré que Charlie entró a mi oficina, se miraba un poco demacrado pero cierto alivio se posesionó de sus ojos.
— Charlie, no esperaba que vinieras — me senté en mi escritorio — ven, toma asiento aquí para que hablemos si es lo que deseas.
Charlie se sentó a mi lado y tenía su cabeza baja, él parecía un ave sin rumbo