Una vez que dejé lista a Rosalín me sentí satisfecha con lo que había hecho, logré tapar los moretones que tenía en su cuerpo con maquillaje para cubrir tatuajes y todo quedó tan natural que ni siquiera parecía que llevaba las marcas del infierno en el que vive.
— Bueno, tengo que ir a prepararme — le sonreí y acomodé su cabello — te miras preciosa, por favor no vayas a cambiarte nada y que poco te importe lo que tu marido opine.
— Pero Emma, estoy…
— Divina — la interrumpí — recuerda que Charl