Nosotros entramos a la fiesta y ahí miré como el senador se encontraba hablando con varias personas que reconocí de inmediato, me aferré al brazo de Andrew como si fuera mi salvación y él me sostuvo sin dudarlo.
— ¿Qué sucede cariño? Te has puesto pálida y sudorosa, si deseas podemos irnos de aquí y ya luego nos disculpamos con la señora Rosalín.
— Ahora menos que nunca me voy a ir, esos tipos con los que Rosalín está hablando son los violadores de mi madre — mi voz tembló — quizás tienen unas