Luego de pasar el resto de la semana trabajando en el jardín llegó el fin de semana que tanto esperaba, cada vez que Rosalín me contaba todas las aberraciones que su marido le había hecho se me ponía la piel helada.
— Cariño — Andrew tomó mi mano y la besó — pareces perdida en tiempo y espacio, trata de olvidar todo y disfruta de este paseo familiar.
— Tienes razón — le sonreí y su mano me acarició con gentileza — invité al señor Améry, espero que pueda venir y pasar con nosotros; el otro día m