Pietro comenzó a caminar por el mismo pasillo por donde había llegado, rápidamente llego a la habitación de Celeste, ella aún no despertaba, pero al sentarse en el sofá aun lado de la cama donde la chica estaba, ella pudo sentir su mirada y poco a poco fue despertando.
— Pi… Pietro, ¿A qué hora llegaste?
— No tiene mucho, ¿cómo estás, cielo? ¿Cómo te sientes?
— Bien, creo que bien… Dijo Celeste tratándose de acomodar.
Pietro dejó el café en una mesita que estaba en la habitación, se acercó a la