¿Qué está sucediendo?
Paloma llegó a casa de Massimo, estaba un poco asustada. El guardaespaldas que Massimo le había puesto, la acompañó a la entrada, ella sentía las piernas como gelatina, sus manos temblaban, y el solo pensar en toparse con Leonardo la ponía inquieta. Quiso marcarle a Aldo, necesitaba hablar con alguien, pero recordó que el hombre había dicho que saldría del país.
— Palomita, hija, ¿qué te sucede? Vi que te trajeron a casa, ¿pasó algo malo?
— Emma, tuve que salir de la oficin