Adrien por su parte, no esperaba aquel acontecimiento, básicamente él todos los días se levantaba, iba a trabajar, regresaba y se ponía a estudiar.
Su vida había comenzado a ser diferente a lo que normalmente vivía, pero aquella sorpresa vino a cambiar todo su día.
Una vez que vieron que la puerta se cerró y el abuelo salió con la carriola, ambos se sintieron un poco nerviosos e incómodos.
- Laura… ¿Qué sucede? Yo…
- Adrien, ¿Podemos hablar?
- Si… Dime, ¿Qué necesitan? ¿Está bien, Adele? ¿Le su