Una vez que Aldo y Paloma salieron de casa, Valeria dio un largo suspiro de alivio, sabía lo difícil que era para Marco asimilar que su nena, estaba embarazada y que ya tenía pareja. Si alguien le hubiese dicho todo lo que sucedería en poco más de un año, él seguramente jamás hubiera querido venir a Italia.
Lo único bueno y más gratificante para Marco, fue que por fin se le había hecho justicia a todo el apellido Barzinni. La ayuda de Pietro y ese hombre de apellido Moretti, habían hecho que los