Días después de que Pietro fuese a Gaeta, finalmente, llevaría a Celeste a su casa en Bassano, el viaje auguraba que sería refrescante. Desde que ambos habían viajado a Gaeta, la relación poco a poco se iba fortaleciendo, aquella mujer, aunque de vez en cuando se veía sorprendida por alguna actitud extraña o diferente de Pietro, lucía más relajada.
- Pietro, ¿Estás seguro de que quieres que vayamos manejando a mi casa? – Preguntó Celeste con preocupación.
- ¡Claro! El camino seguramente debe ser