Estos días que Massimo y Diana no estaban en casa, varias cosas se estaban moviendo, una de ellas era Laura, quien con reservas miraba cómo Adrien iba todas las tardes después del trabajo a visitar a Adele.
Antes de que el sol se ocultara, Adrien salía a caminar con su hija, quien ya caminaba y le había agarrado el gusto a ello.
Adrien podría estar exhausto, pero la tarde era para su hija. Al final, aquel hombre de elegante traje, terminaba con el cabello despeinado, el traje hecho un desastre,