Pietro tomó un baño y una ligera siesta, despertó cuando sintió que alguien le agarraba el cabello, una pequeña mano jugaba con sus risos.
— Enzo, ¿no vas a ir a la escuela? – Dijo un somnoliento Pietro con los ojos aún cerrados.
— Sí, pero quiero que me lleves tú… ¿Dónde has estado abuelo?
— He tenido mucho trabajo y ahora estoy un poco cansado, pídele a Teodore que te lleve a la escuela.
— Abuelo, ¿ya no me quieres llevar tú?
— Sí, pero recuerdas que estoy cuidando a la miss Celeste en el hosp